2018/05/06

Rape and revenge- Violación y venganza de celuloide


Una mirada sobre un subgénero cinematográfico surgido en los 70 y emparentado en sus inicios con la pornografía que hoy se sitúa precisamente en sus antípodas.
Nota Socompa

En el denominado cine de explotación existe un subgénero llamado Rape and revenge (Violación y venganza) que fuera en la década del ’70 una especie de cine menor o de poca consideración comparado con otras producciones del séptimo arte. Por aquel entonces muchas de esas cintas se emparentaban con una incipiente irrupción y confección de películas pornográficas. Un ejemplo de ello es la producción sueca Thriller- en grym film de 1973 dirigida por Bo Arne Vibenius en la que actuaría la célebre actriz erótica Christina Lindberg.  El director sueco Bor Arne se caracterizaba precisamente por la producción de un género thriller con escenas de sexo explícito. Lo llamativo es que algunos de esos filmes realizados en los ’70 tuvieron sus remakes durante la primera década de este siglo y pasaron a tener un éxito considerable. The last house on the left (1972) dirigida por West Craven tuvo en 2009 su nueva versión llevando el mismo nombre. I spit on your grave (1978) del director Meir Zarchi tuvo su remake en 2010 llevando el mismo título y convirtiéndose en  box-office success catapultando a la bella actriz estadounidense Sarah Butler a los primeros planos. Tanto es así que I spit on your grave de 2010 fue el inicio de la saga que incluyó un nuevo filme en 2013 y otro en 2015.
De qué tratan estas películas, fundamentalmente de la venganza que lleva a cabo una mujer que fue violentada por un grupo de hombres principalmente sádicos que luego saciarían con ella sus apetitos sexuales. En el transcurso la trama lleva a que la mayoría de los espectadores celebren sobre el final el cumplimiento de la venganza. Convengamos que esta última no es patrimonio de este subgénero del cine de explotación ya que está presente en gran parte de las producciones cinematográficas. Un aspecto importante en las tramas es la construcción de un malo que termine sucumbiendo.
En la película sueca We are monsters (2015) dos hombres secuestran a una joven mujer australiana. No lo hacen para pedir rescate, sino para realizar con ella todos esos actos que les den satisfacción a sus más sádicas pasiones. Ningún espectador les ofrecería la otra mejilla a esos personajes. Uno de ellos la violará dos veces en medio de llantos desconsolados. Ella en un momento de la trama alcanza escapar y logra en el intento que uno de sus perseguidores quede atrapado entre aspas metálicas que le triturarán gran parte del cuerpo como si fuera un embutido. Habiendo visto las crueldades anteriores a esa escena, ningún espectador se mantendrá imparcial, y mucho menos cuando la mujer se toma venganza del otro hombre, quien fuera precisamente quien la había violado. Ella logra atarlo a una silla, mientras él desde ese lugar le dice que cuando se libere la matará y violará nuevamente, aunque en ese caso sea su cadáver. Ella ya se predisponía a huir del lugar cuando al escuchar lo dicho, con un martillo le abolló completamente el miembro viril. Nadie podría solidarizarse con esos victimarios convertidos en víctimas. Cuando los villanos no hacen uso indiscriminado de la crueldad, es posible que se conviertan en personajes simpáticos, y que alguna vez despierten el deseo del público de no salir perdidosos. Muy probablemente los villanos de Batman entren en esa categoría. Pero los villanos del rape and revange no son precisamente de ese estilo.
En el film estadounidense M.F.A. (2017) de la directora Natalia Leite la joven estudiante Noelle protagonizada por Francesca Fisher Eastwood es invitada por un compañero de clase a conocer su departamento. El muchacho es del gusto de ella y acepta sus besos aunque cuando él quiere seguir avanzando ella se niega y él termina violándola. Cuando lo vuelve a ver termina matándolo de forma accidental y envalentonada por ese suceso se convierte en quien va a llevar a cabo un plan de venganza por hechos similares que padecieron varias estudiantes como ella. Noelle terminará pagando ante la Ley su proeza justiciera.
Convengamos que tanto la venganza como el hacer justicia por mano propia se contradicen con el avance civilizatorio que produjo la irrupción de la modernidad hace algunos siglos. De todas formas ésta última nunca pudo resolver una cantidad de paradojas que hoy parece que se van tornando peligrosas y violentas en un capitalismo tardío en el que consuetudinariamente pareciera que cualquier cosa vale. Si bien la pena capital es sin dudas un castigo premoderno no hay que subestimar el hecho de que goza buena prensa en el sentido común. El problema radica en la inexistencia de alternativas ideológicas que superen las paradojas de la Modernidad y que por ende nos saquen de falsas dicotomías.
Lo que acontece en la mayoría de las películas rape and revange sucede en escenarios donde pareciera que ya no existe lo social y por ende la víctima deja de tener la protección propia que propicia o debe propiciar la fuerza estatal. En cierto sentido el escenario se asemeja a los del género distópico y posapocalíptico. En I spit on your grave de 2010 la joven escritora Jennifer Hills elige una cabaña en el medio del bosque para concluir con su segunda novela. Allí será atacada por varios hombres mientras que el comisario del pueblo más cercano será cómplice de los atacantes.  En ese bosque sólo rige la Justicia por mano propia.
Si bien el nacimiento del género cinematográfico del que venimos hablando se entroncaba de alguna manera con la incipiente pornografía, hay que destacar que hoy vendría a ocupar con respecto a ésta un lugar en sus antípodas principalmente en lo que en el cine porno lleva el nombre de hardcore. En las películas rape and revenge actuales no hay sexo explícito. Sí hay violencia extrema emparentada con el cine splatter gore desatándose la venganza de manera cruel y visceral.
En la pornografía hardcore y especialmente en el subgénero humiliation es posible ver escenas en las que una mujer es abusada cruelmente por varios hombres. A diferencia del género revange, las mujeres no buscarán la venganza. Todo lo contrario, agradecerán  a esos hombres por lo acontecido. Es en ese punto donde uno puede preguntarse cuál de los dos géneros es más real. Cuál se aproxima más a lo que la sexualidad humana está proclive a dar.
Que la sexualidad humana haya roto con los códigos biológicos ya no representa ninguna novedad. Si bien en última instancia ésta se sostiene en  los impulsos vitales, las formas de canalizarla forman parte de intrincadas relaciones culturales e históricas. La sexualidad se presenta así como enigmática y conflictiva en tanto surge de un aprendizaje silencioso ya que la transmisión de las experiencias en este terreno no forma parte de las costumbres sociales.
Sin dudas hoy el cine es parte de la construcción de diferentes modos de vida social entre ellos los referidos a la sexualidad. Históricamente, instituciones como la Iglesia tuvieron gran arraigo y sentaron posición definida.


2018/04/16

El silenciamiento de las voces críticas


Con la llegada de Cambiemos al gobierno no sólo se cerraron diferentes canales de comunicación, también se produjo la unificación del discurso mediático oficialista en el que se pregona el desprestigio de cualquier voz contraria al gobierno.

Por Osvaldo Drozd*


Con la llegada de Mauricio Macri al gobierno en 2015 se instaló la idea de que se iba a salir de un supuesto régimen en el que la libertad de prensa había estado sojuzgada. En lo concreto, la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual terminó siendo derogada por un DNU y la existencia de una variedad de medios y programas que no comulgan con el pensamiento de Cambiemos fueron paulatinamente erradicados hasta un estado mínimo. La diversa programación periodística que hoy puede verse por la TV, escucharse en radio o leerse en los principales matutinos impresos, guarda un alineamiento político- ideológico bien elocuente. Por más que hablen de persecución, los actuales popes mediáticos durante el anterior gobierno tuvieron un protagonismo superlativo. Que hayan sido escrachados por movimientos sociales no es lo mismo que haber sido acallados por la intervención estatal. La Argentina nunca fue ni Corea del Norte, ni Cuba ni siquiera Venezuela, aunque con la labor periodística se corra más riesgos en Colombia o en México. En nuestro país fue promulgada en 2010 la ley que derogaba las penas de prisión por delito de calumnias e injurias en la actividad periodística por pedido de la CIDH. De todas formas, sería necesario hacer un balance crítico acerca del funcionamiento concreto de los medios surgidos durante el gobierno anterior para poder entender la facilidad con la que se produjo el gran desguace a partir de 2015, que no afectó nada más que a las principales empresas emergentes como fuera el grupo encabezado por Sergio Szpolsk sino también a una variada red de medios alternativos que comenzaban a desarrollarse de manera autogestiva.  
Los actuales voceros periodísticos esbozan una falacia para justificar la falta de voces críticas en los principales medios. Aseguran que hoy se puede acceder a la información en cualquier lugar de internet y por ese motivo habría mayor democracia. Es verdad que la red ofrece una variedad muy grande de opciones para informarse pero esto no reemplaza ni puede competir contra los principales canales televisivos que son lo que el ciudadano medio tiene más a su alcance. Todos los que desde la labor periodística acceden a internet para conseguir información saben muy bien que esto tampoco es lo que se pinta como la gran apertura hacia el universo, y que hay que conocer un poco para saber en dónde buscar ya que los principales motores de búsqueda están sujetos a algoritmos que direccionan de acuerdo a intereses corporativos.
Los medios tradicionales hoy cuentan con sus propios portales en internet y entrar a ellos a través de las redes sociales nos va a hacer encontrar con una legión de los denominados “trolls”. Mucho se habla de ellos pero hay poca sistematización para combatirlos o controlarlos. Es de destacar que recientemente Amnistía Internacional y también la diputada del FIT Myriam Bregman, denunciaron la existencia y el comportamiento de esos usuarios con cuentas falsas, bots y también personas reales que se dedican a campañas de desprestigio a los opositores o a insultar a usuarios que hacen comentarios contrarios al gobierno. Se podría decir que hay muchas notas en los medios hegemónicos subidas a la red que dan la sensación de ser escritas para ser replicadas por los trolls. Basta con titular una nota con el nombre de algún ex funcionario cuestionado para que se produzca una avalancha de insultos y reflexiones hechas con la más descarada moralina. Es posible encontrar en los comentarios que se diga que hay gente que no tiene derecho a decir nada por haber apoyado al anterior gobierno. Cualquiera que diga algo contra el gobierno actual será tachado de kirchnerista. La famosa grieta mostrando un desnudo pornográfico. La existencia de cuentas falsas para generar odio y violencia no es algo que pueda considerarse demasiado democrático. En la agenda trolling no cuentan ni los argumentos ni las razones. Sólo se trata de callar al que piensa diferente a través de insultos o falacias. Esta actitud también se replica en programas televisivos como Intratables en el cual, sentados todos en redondo, pareciera que todo se decide por mayoría simple. Casi todos los “periodistas” tienen un mismo posicionamiento político y deben debatir con algún solitario invitado opositor hasta que salga sangre. Si a pesar de eso no les va del todo bien, el hablar encima o el silenciar a la fuerza también les sirve como argumento válido para hacer colapsar al otro.
La sensación que produce la realidad que los medios hoy construyen es que nada válido se puede decir sin que eso sea utilizado para fines completamente alejados a lo que se enuncia o en todo caso lo que se diga o escriba necesariamente caerá en saco roto porque el destinatario parece haberse corrido del lugar hacia donde el mensaje iba dirigido.
Es probable que con la emergencia de diferentes medios masivos con un perfil “progre” durante el anterior gobierno, muchos de los que escribimos hayamos supuesto que eso podía leerse masivamente. Otros podían pensar que le daban letra a una ciudadanía oficialista mostrando los principales logros. Lo importante sería saber que eso no llegaba más que a determinados círculos de militantes y algunos dirigentes con alguna tradición de activismo comprometido. Contrario a los que hoy se diga, la mayoría se informaba por los mismos medios que en la actualidad. El sentido común imperante sigue siendo casi el mismo a pesar de que hoy los que siempre tuvieron el poder tengan la libertad para decir a los cuatro vientos sus verdades ponzoñosas. Lo que habría que saber desde el campo popular es qué métodos emplear para revertir este clima de época. En un pequeño texto llamado Gasolinera, Walter Benjamin decía que “Las opiniones son al gigantesco aparato de la vida social lo que el aceite es a las máquinas. Nadie se coloca frente a una turbina y la inunda de lubricante. Se echan unas cuantas gotas en roblones y junturas ocultas que es preciso conocer”.

Berisso, 6 de abril de 2018

*Periodista


A 50 años del estreno de la gran obra de Pasolini- El Teorema más inquietante


Una familia burguesa tipo. Marido y mujer, dos hijos adolescentes, una criada y la llegada de un huésped que lo trastoca todo. En el convulsionado 1968, Pier Paolo Pasolini generaba admiración, escándalo e infinidad de polémicas con el estreno de Teorema.


Hace 50 años, en 1968, se estrenaba el film Teorema en Italia, la duodécima producción cinematográfica de Pier Paolo Pasolini. Ese mismo año ya había dirigido anteriormente dos películas, Edipo rey y Le streghe (las Brujas) junto a otros directores. Pasolini que era un prolífico escritor en géneros como poesía, ensayo, narrativa y teatro; desde 1961 comenzó a incursionar en el cine. Nacido el 5 de marzo de 1922 en Bolonia se convirtió en uno de los más emblemáticos intelectuales italianos de posguerra.
Sus dos primeras películas fueron  Accattone (1961) y Mamma Roma(1962). Ambas enroladas en el neorrealismo italiano propuesto por un director como Roberto Rossellini. Roma, città aperta (1945) de dicho cineasta es considerada la primera producción de este género. La tesitura neorrealista era mostrar las condiciones reales de existencia de los sectores sociales más postergados  principalmente en los tiempos de posguerra y por otro lado terminar con cierta modalidad fascista presente en el arte que privilegiaba un estilo histórico y musical grandilocuente. Accattone el personaje principal de la primera película de Pasolini era un pobre proxeneta de barrio proletario que hacía prostituir a la mujer con la que vivía. Por su parte “Mamma Roma” es una prostituta que trabaja en las calles de la capital italiana pero sueña con alcanzar un modo de vida pequeño burgués. Ambos filmes fueron hechos en blanco y negro y cuentan con historias acaecidas en los suburbios mostrando los avatares y la crueldad de la vida cotidiana.
1968 representó un año de cambios, de revuelta y de presentación en público de una nueva generación nacida tras la finalización de la 2da Guerra Mundial. En Europa el Mayo parisino iría a marcar una nueva agenda de la que el resto del continente no permanecerá ajeno. Un año después estallaría el Otoño caliente italiano. No se puede entender a Pasolini sin este contexto.
Si en matemáticas y geometría un teorema es una proposición que partiendo de un supuesto (hipótesis) afirma una racionabilidad (tesis) no evidente por sí misma; en la trama de Pasolini el teorema va a ser la presentación de la vida de una familia “pequeño burguesa en el sentido ideológico, no en el sentido económico”, dirá el autor en la primera página del libro que luego se transformará en film. Se trata en verdad de un manual laico sobre la vida de una familia perteneciente a la rica burguesía industrial de Milán en la que se producirá una irrupción religiosa luego de haber sido trastocado su propio orden. Ése será precisamente el teorema.
La cuestión obrera y el lapsus patronal

La Italia del ’68 estaba conmocionada por grandes luchas obreras y el resurgimiento de viejos debates acerca de la cuestión operaria, fundamentalmente los que ya había vislumbrado Antonio Gramsci en los consejos de fábrica turineses y los había transmitido en los célebres cuadernos de L’Ordine Nuovo entre 1919 y 1920.
Si bien en Teorema la cuestión de la condición obrera y su relación con el mundo fabril no es para nada algo descollante, la película comienza mostrando la imagen de una fábrica que “se extiende por todo el horizonte, como una inmensa barcaza anclada entre los regadíos y las barreras transparentes de álamos” dice Pasolini en el libro. “Después (de esa paz), súbitamente, un verdadero infierno: los seis mil quinientos obreros de la fábrica empiezan a salir, todos juntos, vomitados por las cancelas plegadizas, y toda la zona de estacionamiento parece trastornada por una especie de ciclón” agrega. En la puerta de la fábrica un periodista con su cámara filmadora comienza a hacerles preguntas a los trabajadores. “El patrón les ha cedido la fábrica: ahora los dueños son ustedes, los obreros. ¿No los humilla el haberla recibido como donación?” interroga el cronista y entre muchas más preguntas “¿No habrían preferido haberla conseguido mediante una acción propia? De este modo ¿No los ha apartado el patrón del futuro revolucionario de la clase obrera para convertirlos en pequeño burgueses?”
Pasolini en el libro aclara que son preguntas confeccionadas cuidadosamente en un “lenguaje de baja laya, típico de la cultura para ciudadanos medios, destinadas a informar en la sórdida prosa de la actualidad”. La donación de la fábrica a los obreros realizada por el patrón en verdad, no responde a ninguna estrategia, es simplemente una acción apresurada de alguien que entró en crisis a partir de su participación en las operaciones del teorema.
La sexualidad y la subversión del sentido común

Una familia burguesa tipo. Marido y mujer. Dos hijos adolescentes de ambos sexos y la criada. La escena transcurre en una mansión con amplios jardines a la que se accede a través de un pasaje suburbano pero de suburbio residencial. A lo lejos se pueden ver más allá de los jardines “palacetes elegantes y rígidamente silenciosos”. La familia asiste a una rutina que será trastocada con la llegada de un huésped. Cuando se habla de cine es recomendable no anticipar determinados elementos que podrían afectar la curiosidad de un virtual espectador que aún no vio cierta obra. Se intentará respetar esa regla. Sólo se hará referencia a cuestiones puntuales que es necesario señalar para justificar sobre lo que se escribe.
El personaje del huésped se torna paradigmático en toda la obra, aunque en la segunda parte su eficacia se produzca a partir de su ausencia. Interpretado por el actor británico Terence Stamp, el visitante aparece en una fiesta que la familia ofrece para sus amistades en su propia mansión.  El efecto es mostrar a alguien que inmediatamente se va a diferenciar del resto no sólo por su atractivo sino por rasgos que lo hacen distinto al burgués medio. El huésped tampoco es un proletario. Su aspecto muestra una cierta vivacidad que para los burgueses de ese tiempo parecía vedada. Él tendrá una relación exclusiva con cada integrante de la familia incluida la criada y cada acción particular hará que cada uno de los personajes se transforme disolviendo sus hábitos adquiridos aunque en un segundo momento ello se convierta en culpa.
Pasolini sostiene en el libro que no se trata de un relato realista sino de una parábola y que por esa misma razón las descripciones no serán minuciosas ni programadas en todos sus detalles  como sí ocurre en un relato tradicional o simplemente normal. A diferencia de una narrativa realista lo que sucede en el teorema es que la presencia del visitante afecta en bloque y casi en simultáneo a todo el grupo familiar. Es probable que estas cosas sucedan pero no afectando a todos, sino tal vez como la aventura particular de alguno de sus miembros. Pero no hay que descartar como hipótesis los efectos de un tiempo de profundos cambios culturales e ideológicos a lo que la obra también se refiere.
Tras medio siglo Teorema sigue representando una obra emblemática de un tiempo singular.


2018/03/15

La nueva novela negra- Asesinos sin rostro


La nueva vertiente del tradicional género policial aborda principalmente temas relacionados con el crimen organizado a partir del desarrollo de modos de acumulación económica, como pueden ser el tráfico de personas, el narcotráfico o el lavado de activos. 

Si las producciones cinematográficas o televisivas que se desarrollan en escenarios distópicos y posapocalípticos hoy son en el terreno de la ficción una muestra de algo que en verdad está sucediendo o podría suceder, se podría afirmar que su complemento natural viene a ser el actual género policial negro, que fue más allá del viejo thriller detectivesco para abordar la resolución de un tipo de crimen mucho más complejo, que ya no resulta una anomalía sino algo que funciona y se desarrolla en la sociedad misma casi con naturalidad, el crimen organizado.
Aunque resulte paradójico dentro del paradigma democrático liberal, hoy no es para nada fácil poder mostrar ciertas realidades en las que los más poderosos se encuentran metidos. Contra todo lo que se afirma bajo la bandera de la libertad de expresión, una tarea periodística de investigación seria que involucre a estamentos del poder tenderá a ser completamente silenciada. Lo paradójico es que todas esas realidades son materia prima efectiva para la realización de obras de ficción, ya sean literarias o cinematográficas. El género privilegiado es cierto policial negro que abarca una variedad de temas recurrentes. Principalmente todo lo referido al crimen organizado a partir del desarrollo de modos de acumulación económica como pueden ser el tráfico de personas, el narcotráfico o el lavado de activos.
En su cuento Variaciones en rojo, haciendo referencia al caso policial en cuestión que la prensa había denominado El misterio del cuarto escarlata, Rodolfo Walsh hace hincapié en que a pesar de la similitud nominal con la clásica historia de Gastón Leroux, el asesinato de Carla de Velde “para los que quisieron ver en él un halo de misterio, fue el exacto reverso de aquel problema clásico (del género policial); un cuarto cerrado por fuera”. En la introducción a Las pruebas de imprenta, Walsh señala que la literatura policial es el “único género que cuenta ya con dos –o quizá tres-  situaciones o problemas específicos susceptibles de diferentes soluciones”. Uno de esos problemas es el de resolver un crimen realizado dentro de una habitación con la puerta cerrada por dentro. La actual novela negra y toda la producción fílmica proveniente de esos mismos textos fueron más allá de los problemas planteados a los que alude Walsh. Ya no se trata de un crimen aislado o de un asesino serial sino del crimen organizado enquistado en la sociedad y que paradójicamente cuenta en sus filas a personajes notables que nadie sospecharía que son parte, incluyendo la necesaria complicidad y connivencia institucional.
De C. Auguste Dupin de Edgar Allan Poe, Sherlock Holmes de Arthur Conan Doyle o Hércules Poirot  de Agatha Christie al inspector Kurt Wallander de Henning Mankel o la periodista Annika Bengtzon de Liza Marklund lo que cambia es la modalidad del delito a resolver. En la introducción a su Biografía del crimen. De Agatha Christie a Stieg Larson (2014) el notable escritor chileno Camilo Marks hace referencia al hermetismo necesario que debe guardar el policial clásico, no anticipando la identificación del asesino ni el final de la obra. Si se supiera quién fue el hacedor del crimen una obra perdería todo su encanto y atención. Para el caso de la literatura y cinematografía “criminal” ya no se trata de no mostrar al culpable, sino que es probable que se encuentre identificado de manera bastante prematura. Lo interesante de la trama es cómo hacer para detenerlo ya que frecuentemente tiene mucho más poder que los que lo persiguen. Otro caso interesante de temática criminal es -principalmente en Europa- la investigación de asesinatos a inmigrantes casi siempre hechos por bandas neonazis. Esta problemática es bastante común en el thriller sueco. La primera entrega de la saga Wallander de Henning Mankel que lleva el nombre de Asesinos sin Rostro precisamente aborda este problema. De igual forma la imprescindible Millenium de Stieg Larson hace referencia a sobrevivientes nazis en el país nórdico.
Para ejemplificar un poco lo que se viene señalando es preciso dar algunos ejemplos. McMafia es una excelente miniserie británica de ocho episodios que se desarrolló entre enero y febrero de este año. Basada en una obra literaria del periodista inglés Misha Glenny que lleva el nombre de McMafia: A Journey Through the Global Criminal Underworld (2008). En dicha serie el protagonista Alex Godman es un joven banquero dueño de un poderoso fondo de inversión. Nadie podría sospechar que Godman con su capital se encuentre involucrado en diferentes negocios ilegales a nivel trasnacional y por su parte enfrentado a otros poderosos intereses que compiten en el mismo rubro. Queda bastante evidenciado que un capitalista si pretende hacer que su dinero se multiplique lo va a hacer por cualquier medio y hoy toda pareciera mostrar que esos negocios no son para nada santos. Precisamente son las inversiones más redituables. En la misma serie el businessman israelí Semiyon Kleiman sorprende con la manera efectiva para secuestrar chicas rusas para prostituirlas en Egipto. Con la oferta de un trabajo de mediana reputación, las mujeres son captadas en Moscú y cuando llegan a destino son raptadas de una forma de la que es muy difícil escapar. Kleiman se siente orgulloso de practicar dicho método aunque su principal forma de ganar dinero es siendo el propietario de una flota de carga que entre otras cosas transporta estupefacientes por el Mediterráneo.
Queen of the South es una entretenida serie estadounidense que ya lleva en pantalla dos temporadas (2016- 2017) de 13 capítulos cada una. Está inspirada en la telenovela La reina del sur que se difundió en España, México y Colombia y a su vez en la novela de igual nombre del escritor español Arturo Pérez Reverte. En la serie se muestra de forma bastante explícita el modus operandi de los carteles mexicanos para ingresar cocaína en los Estados Unidos. También sobre la comercialización en dicho país. La principal protagonista Teresa Mendoza es una joven que debe huir de su país México hacia EEUU perseguida por el cartel del poderoso narcotraficante Epifanio Vargas quien además se convierte en gobernador de su distrito proponiendo una lucha sin cuartel contra los grupos narcos. El doble rasero en todo su esplendor de un adinerado capo mafia con excelentes contactos con la DEA. Camila Vargas su ex esposa para proseguir con el negocio se afinca en los Estados Unidos y asegura que los cargamentos de estupefacientes pasen la frontera y puedan ser comprados por algún poderoso magnate que luego derivará todo hacia una red de comercialización. Increíblemente cuando se habla de narcotráfico casi nunca se hace referencia a ese capitalista que necesariamente debe comprar una cantidad considerable de una mercancía sumamente preciada que además debe ser abonada indefectiblemente en efectivo ya que ahí no corren ni créditos ni cuotas. En el caso de no pagar se paga con la muerte.
The Whistleblower es una película de 2010 escrita y dirigida por la guionista y directora canadiense Larysa Kondracki. Tras finalizar la guerra de los Balcanes, una agente de la policía de Nebraska viaja a Bosnia como observadora de las Naciones Unidas. Allí irá a denunciar ante la ONU a una multinacional por haber encubierto varios casos de tráfico sexual. El guión se basa en la historia real de Kathryn Bolkovac, que fue a Bosnia en 1999 como miembro del comité de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz y descubrió cómo esclavizaban mujeres.
En los últimos años tanto en la literatura, como en el cine y las series televisivas estos son temas recurrentes que de alguna manera denuncian una realidad existente mostrándose como ficción. La realidad de diferentes modelos de economías sumergidas (trata, narcotráfico, lavado, etc.) al igual que lo que el geógrafo marxista británico David Harvey denomina acumulación por desposesión (basado en la acumulación originaria de Marx) pareciera que van mostrando la faz más cruda de un capitalismo que para sobrevivir no tiene otra ética que la de la ganancia a cualquier costo.

2018/02/25

Sujeto y Diferencia

Veo dos videos de una misma cantante realizando el mismo tema musical. La diferencia radica en el tiempo de confección de ambos. Uno fue hecho a poco tiempo de iniciar su carrera y el segundo cinco años después con una trayectoria consolidada y exitosa. En el primero la voz y la entonación pareciera que se separaran del resto que compone la canción (las otras voces y los instrumentos). Lo que logra es una producción encantadora y muy propia, difícil de copiar. Al escuchar el video realizado 5 años después se nota otra voz, más estandarizada y que no se disocia del resto. Una voz trabajada y que podría ser comparada a la de otras vocalistas. Como en la modulación de los locutores profesionales, la voz original parece quedar para otras ocasiones. En cuanto a la voz de la cantante, la primera podría definirse como la irrupción de un sujeto que en la segunda se pierde con el perfeccionamiento técnico.
Se emplea en esta definición la formulación lacaniana del sujeto de la ciencia. En la formulación científica el que formula desaparece en dicha acción. La ley de la gravedad necesitó que alguien la precipitara pero una vez formulada, la manzana de Newton pierde toda relevancia. Esa ley funciona independientemente de ese hecho azaroso. De igual manera la tabla de multiplicar no tiene sujeto. Hay que ser paranoico para decir “Yo digo que 2 x 2 es igual a 4” Aunque si alguien dijera que 2 x2 es igual a 5 ahí sí aparecería el sujeto.
Una precaria definición del sujeto podría ser que el mismo es aquel que intenta diferenciarse. Que irrumpe en la diferencia. También aquí la definición lacaniana de significante es válida. “El significante es quien representa a un sujeto ante otro significante” al igual que la fórmula saussureana “En la lengua no hay más que diferencias sin términos positivos”.
La Humanidad es un conjunto diferencial. Existe un todo en el que las partes nunca son equiparables. No se podría decir lo mismo de una especie animal. Las diferencias entre humanos fueron introducidas por lo simbólico. Debiera quedar claro que quien escribe no intenta dar cuenta en este razonamiento sobre las diferencias de clase ya que las mismas tienen una razón conceptual diferenciada. Esto no quiere decir que en las mismas no entre en juego la circulación del significante, sino que el abordaje de la totalidad es mucho más complejo que la formulación de herramientas conceptuales propias a experiencias diversas.

En la estandarización y mecanización de la vida cotidiana el sujeto va perdiéndose sin poder percibirlo. La razón de no poder ver el eclipse es tal vez la existencia de un narcisismo cooptado por un principio de satisfacción sujeto al consumo. 

2018/02/24

Distopías en la pantalla- Apocalipsis y después

Una mirada sobre las películas y series que ponen en el futuro la tendencia a la descomposición de lo social que hoy se desarrolla en el capitalismo tardío. Un disparador para pensar y actuar a contrapelo.

Hoy tanto en el cine como en las series televisivas  existe un género bastante difundido. Aunque algunos especialistas lo encuadren como parte de la ciencia ficción hay que precisar que se trata de una temática particular bastante precisa que, aunque no se aparte de la sci fi, cuenta con particularidades comunes y específicas. Se trata de todas esas producciones con escenarios distópicos y posapocalípticos. Si bien puede considerarse como parte de la ficción y la fantasía, algo de todo eso ya existe en la actualidad de la sociedad o en un futuro próximo es realmente factible que suceda. Es lo que se desprende luego de una mirada atenta del género.

De todas maneras es válido precisar que “distopía” y “posapocalípsis” no quieren decir lo mismo aunque vayan integrados en las recientes producciones cinematográficas. La palabra distopía fue añadida recientemente en el Diccionario de la RAE (Real Academia Española) gracias al aporte de José María Merino académico español y ganador del Premio Nacional de Narrativa 2013 de España, quien había definido a dicho término como “representación imaginaria de una sociedad futura con características negativas que son las causantes de alienación moral”.
De todas formas la distopía es uno de esos ingredientes importantes del género ciencia ficción en la literatura principalmente de lengua inglesa desde mediados del siglo que pasó. Basta sólo nombrar una obra como Fahrenheit 451 de Ray Bradbury, publicada en 1953. Un autor paradigmático de ese género fue James G. Ballard, quien en sus cuentos y novelas nos mostraba una sociedad futura decadente y corrompida con escenarios de una modernidad devastada en la que las relaciones entre humanos pasaban a ser de manipulación y dominio. En El hombre del piso 99 (1962) JG Ballard cuenta como Forbis llega todos los días hasta el último piso del rascacielos y se ve imposibilitado de acceder a la terraza debido a alguna inhibición que en verdad es una contra orden  pos hipnótica realizada por un siquiatra para impedir que se realice una primera orden también hecha por otro médico de la misma especialidad mediante el mismo procedimiento. Forbis no es más que un tipejo que deambula por las estaciones de subte  y los bares de la ciudad sujeto a la doble manipulación de dos profesionales que compiten por la titularidad de un servicio de psiquiatría. En Bilenio (1962) debido al crecimiento desmedido de la población todos los habitantes se ven compelidos a vivir en lugares cada vez más reducidos. El personaje Ward habita en un cubículo de cuatro metros cuadrados y medio empotrado debajo de una escalera. Se aclara en el relato que dicho lugar se excedía en medio metro cuadrado a lo establecido en las normas legales para ser habitado por una sola persona, pero los carpinteros aprovecharon para esa construcción del espacio que dejaba el hueco de una chimenea que estaba en desuso. La distopía implica una proyección a futuro de lo social en la que se exacerban rasgos negativos actuales o surgen otros a partir de cosas ya existentes.
En tal sentido se puede afirmar que la distopía goza de un tinte materialista del que la utopía carece. Metrópolis(1927) de Fritz Lang iría ser en el aún cine mudo la primera gran obra del género mientras que Un mundo feliz (1932) de Aldous Huxley y 1984 (1949) de George Orwell representarían lo más notorio en la literatura.

Lo posapocalíptico o la ruptura de lo social

Aseguraba Jean Baudrillard que la productibilidad de la catástrofe es la catástrofe misma. No es necesario en tal sentido accionar todo el armamento nuclear y táctico emplazado en diferentes sitios del planeta para que la catástrofe sea posible. El hecho de encontrase ya desplegado en actitud amenazante  e intimidatoria es la catástrofe misma. En 1914 Sigmund Freud en su texto sobre el Narcisismo decía que las fantasías del Weltuntergang, del fin del Mundo eran producidas por la retracción de la libido al Yo munida esta operación a una recolección de relatos bíblicos, literarios, proféticos y poéticos. Desde hace algunas décadas se podría afirmar que la profecía del fin del mundo fue más allá de las fantasías para convertirse en realidad. La producción de energía nuclear, la instalación de armamentos tácticos, los basureros atómicos, la miseria reificada en el seno de un capitalismo estructuralmente en crisis que produce una cada vez más amplia marginación y enajenación de las amplias mayorías, un social cada vez más fragmentario, la lúdica genética, la polución ambiental, los desastres ecológicos, las economías sumergidas; ya representan una catástrofe que lentamente va desmoronando al mundo.
Posapocalipsis, un mundo humanamente devastado.
En el género posapocalíptico se desarrollan escenas en territorios devastados por alguna catástrofe mientras que los sobrevivientes ya no forman parte de una sociedad integrada, se ha roto cualquier contrato social. Si se conserva como lazo algo de lo ya conocido eso es la tribu. Si bien las producciones cinematográficas -especialmente en los EEUU- en muchos de los casos tuvieron como referencia al atentado del 11-S a las Torres Gemelas se podría decir que el acontecimiento mismo ya estaba esbozado en Hollywood. La primera gran producción en la que se hace referencia a la destrucción de lo social es la saga Mad Max que se iniciara en 1979. En ella asistimos a la desintegración de la sociedad a partir de las crisis energéticas.

La cartografía del desierto

Un lugar común en las escenificaciones posapocalípticas es la existencia de lugares que no son de nadie. Ya no es ni el espacio público ni el privado sino el sitio de nadie o en todo caso considerado de nadie y que por ende se convierte en lugar de posible apropiación.  En The Bad Batch (2016) dirigida por la prometedora cineasta estadounidense de origen iraní Ana Lily Amirpour,  puede verse a la joven Arlen adentrarse en el desierto hasta ser emboscada y trasladada hasta un sitio en el que le amputarían una de sus bellas piernas para convertirla en alimento. En el desierto se pierde la dirección. A pesar del andar no se va a ninguna parte aunque se convierta en el lugar del atraco. Lo otro del desierto son las ruinas de las grandes ciudades y determinados lugares convertidos en ciudadelas a pesar de su precariedad. En el film de Amirpour el pequeño poblado dentro del desierto tiene como murallas grandes filas de contenedores. Por dentro un profeta distribuye droga entre sus feligreses para que la consuman antes de iniciarse una ceremonia y luego les habla de la felicidad subido en un improvisado escenario. El desierto es el lugar en donde diferentes hordas humanas se enfrentan entre sí  para saquear a sus adversarios ya sea para robar combustible o cualquier otro elemento para la subsistencia.
Lazos sociales destruidos, exterminio, tribalización.
Un elemento curioso en las diferentes producciones tanto del cine como la TV es la existencia de otras especies que aunque tengan forma humana no son considerados como tal. Los zombis, los elfos y una variedad de humanoides vendrían a ser la metáfora precisa del incremento exponencial del racismo en las actuales sociedades.
Muchos tal vez identificados con el pensamiento de Marx podrían llegar a decir que los planteamientos distópicos son parte de fantasías contrarrevolucionarias. Existe una cierta tradición inspirada en un optimismo desmedido que supuso el derrumbe espontáneo del capitalismo y la llegada inexorable del socialismo. “Toda la trayectoria de desarrollo del modo de producción capitalista de producción y de la lucha de clases en la sociedad burguesa conduce inevitablemente al cambio revolucionario del capitalismo por el socialismo” reza el Manual de Economía de la URSS. Aunque repetida a rabiar la frase de Rosa Luxemburgo tal vez no fue demasiado entendida. En el célebre informe Junius de 1916 ella señalaba que si no se producía la llegada del socialismo vendría la barbarie. El destino no es inexorable sino contingente.
Ante la ruptura de lo social en los escenarios distópicos es factible encontrar alternativas micropolíticas. Pequeños grupos que habiendo encontrado un lugar cerca de algún río emprenden una granja colectiva. Ya no existe en esas coordenadas ningún sujeto social que pueda aspirar a la totalidad.
La tendencia a la descomposición de lo social es seguramente la tendencia natural y espontánea que hoy se desarrolla en el capitalismo tardío. Para impedirlo hay que pensar y actuar a contrapelo.

2018/02/14

Soul, derechos sociales y Ku Klux Klan

Un género radicalmente negro que no fue simplemente un estilo musical, sino más que nada una actitud, una proclama, una muestra acabada de la dignidad de la población afroamericana.

“I look inside myself and see my heart is black” 
Paint it Black- (Jagger- Richards) 

“With the power of soul anything is possible”
Power of Soul- (Jimi Hendrix)


El 11 de diciembre de 1964 se producía en la ciudad de Los Ángeles (EEUU) un crimen bastante oscuro. En una de las piezas de un motel de esa ciudad californiana encontrarían el cadáver de Sam Cooke en horas de la madrugada. Cooke está considerado como uno de los padres de la música soul. Además de haber sido ejecutado por un disparo hecho con la precisión propia que tienen los sicarios, el cuerpo ofrecía una cantidad de golpes propinados con inusitada violencia. Lo curioso es que quien se atribuyó el asesinato fue Bertha Lee Franklin, la encargada del hotel. La mujer declaró que tuvo que asesinarlo debido a que el cantante negro quería violar a una joven. El caso sin demasiadas vueltas fue cerrado con la versión de la hotelera. Se sospecha que detrás de esa muerte estaba una formación del Ku Klux Klan. Ese mismo año la organización ultraderechista había asesinado a los trabajadores miembros del movimiento por los derechos civiles Chaney, Goodman, y Schwerner en Misisipi. Sam Cooke también había sido parte de ese movimiento y desde hacía tres años había creado su propio sello discográfico SAR Record. Recordar este hecho no es ocioso, es parte de lo que se intentará señalar en esta nota.
Por lejos el soul no fue simplemente un estilo musical, sino principalmente una actitud, una proclama, una muestra acabada de la dignidad de la población afroamericana. La impronta del soul tendría toda su relevancia en la década del ’60 aunque sus bases comenzarían a desarrollarse en la sociedad norteamericana de la posguerra. Una sociedad marcada por el empobrecimiento de las capas populares y un alto índice de segregación racial. La revolución soul se produciría simultáneamente con la irrupción de la cultura del rock, y si bien alcanzarían algunos rasgos comunes, eran ellas, marcas bien diferenciadas que tendrían entre sí una implicancia mutua decisiva y considerable, no siempre muy explicitada que tal vez debiera alcanzar mayor perceptibilidad. En aquel tiempo resultaba casi una obviedad, pero pareciera que con el correr del mismo, aquella evidencia se hubiese desdibujado.
Tanto el rock como el soul eran hijos directos del rhythm & blues, una música afroamericana surgida tras la gran depresión del ’30. El rock es considerado como la versión blanca de ese estilo acompasada a nuevas melodías, mientras que el soul realizaría una operación similar pero reflotando un viejo estilo afroamericano como el gospel.
La irrupción soul se daría de la mano de una importante movilización social como fue el Movimiento por los Derechos Civiles, encabezado por Martin Luther King, el cual promovía derechos para la población negra que en aquel momento eran solamente privativos de los blancos, como así también emergían por entonces grupos radicales como fuera el Black Panther.
Importantes sellos discográficos como Motown y Stax se convertirían en difusores principales del naciente Soul, dando lugar a la aparición de figuras como Ray Charles, James Brown, Salomón Burke y Sam Cooke, sumándose posteriormente Otis Redding, Wilson Picket, Aretha Franklyn, Stevie Wonder, The Tempations, Marvin Gaye, entre muchos más.
Tras el cobarde asesinato de Martin Luther King, el movimiento soul se radicalizaría dando nacimiento a un estilo también más duro como fuera el funk, que tuvo a James Brown como uno de sus principales cultores y a esa tremenda banda que muchos descubrirían en Woodstock y que era Sly & The Family Stone.
El soul fue desde un inicio negro sobre negro, gospel sobre R&B, pero todos los exponentes de este estilo nunca dejaron de versionar a las estrellas blancas del rock. Un resultado magnífico de esto fue por ejemplo un excelente disco de tributo soul a los Beatles. También rockeros como Rare Earth o Spencer Davis Group versionarían a músicos de soul.
Mientras en los 60, los jóvenes rockeros principalmente británicos se acercaban al blues, y hacían rastreos de esa música en el pasado, simultáneamente irrumpía el soul dándole una impronta muy particular al revisionismo blusero. Los grandes músicos blancos emergentes por aquel entonces pareciera que se hubieran hecho devotos de un nuevo dios, de un dios negro que llevaban por dentro y que llenaba de ritmo africano el alma (el soul). Recordar a Eric Burdon, John Mayall, Mick Jagger, Joe Cocker, Janis Joplin, Eric Clapton por nombrar solamente algunos, nos da la certeza de que la mayoría de los rockeros de entonces aunque blancos de piel intentaban acercarse en su alma al color de la raza que hiciera emerger el ritmo más excitante del universo, mucho más si eso representaba para ellos  ejercer la autonomía de no ser parte de  un establishment por ese entonces bastante cuestionado.


2018/01/15

Los ’80: música y neoliberalismo. Tocando al compás del capital

Si las décadas de los 60 y los 70 quedaron grabadas en la historia como tiempos de profundos cambios en todos los terrenos, en los 80 la música,  que había revolucionado esos años, empezó tocar otro ritmo.

Transcurría el año 1984. Owner of a Lonely Heart de la banda británica Yes era uno de los temas más escuchados. Por entonces un éxito discográfico. En cualquier televisor encendido podía verse el videoclip o también oírlo en alguna estación radial de las novedosas FM (Radios de Frecuencia Modulada). No está de más recordar que desde el 1º de Mayo de 1980 existía oficialmente en la Argentina la TV en color. Era un tiempo en el cual -a partir del regreso de la democracia- se declamaba que todo lo valioso de la década precedente debía retornar: la música de rock o las ideas de izquierda. Pero todo lo que volvía ya no era igual. Algo había cambiado.
Yes fue conformado en 1968 en Londres. Desde sus inicios la agrupación comenzó a desarrollar un sonido característico de rock con fusiones de jazz. Es de destacar que con la llegada en 1972 del tecladista Rick Wakeman la banda lograría un sonido muy particular que alinearía al grupo junto a otros grandes exponentes del rock progresivo y sinfónico de entonces: Pink Floyd; Genesis; King Crimson; Emerson, Lake & Palmer. Wakeman había sido un pianista de música clásica que pasó a utilizar una multitud de teclados electrónicos de última generación. Con Yes incorporarían a las grabaciones a una orquesta sinfónica y un coro. Eran los tiempos de búsquedas sofisticadas y la creación de obras conceptuales. En 1972 lanzarían el álbum Close to the Edgeinspirado en el Siddhartha de Herman Hesse. Un año después tendría lugar Tales from Topographic Oceans, obra también conceptual escrita por Jon Anderson y Steve Howe. El clásico sonido progresivo de Yes llegaría hasta 1979. A partir de ahí la banda quedaría casi desarticulada y algunos de sus miembros propusieron tomarse un descanso. Wakeman y Anderson por ese entonces se inclinarían hacia la música étnica y New Age.
En 1982 los sobrevivientes de Yes alinearon al guitarrista sudafricano Trevor Rabin y allí comenzaba la nueva versión de la banda. Rabin lejos de provenir de la tradición progresiva era un virtuoso guitarrista que cultivaba el hard rock, el pop y el techno rock con lo que Yes adquiriría un sonido mucho más comercial y con llegada a un público masivo.  En octubre de 1983 la nueva formación grabaría el álbum que llevaría como nombre 90125 en alusión al número de catálogo de elepés en el registro del sello Atlantic Records. El tema Owner of a Lonely Heartllegó a ubicarse por varias semanas en el número uno de los rankings de popularidad. Por su parte el tema instrumental Cinema le permitiría al grupo recibir en 1984 el Premio Grammy que sería el único alcanzado por Yes a lo largo de toda su historia. En febrero de 1985 la banda se presentaría en la Argentina en un colmado estadio de Vélez Sarsfield.
El pasaje de un estilo sofisticado y de búsquedas a otro de tipo más bien comercial no fue una exclusividad de Yes. Hubo otros grupos como Genesis, Supertramp o Fleetwood Mac sólo por nombrar algunos que hicieron el mismo camino. Si bien es factible realizar una crítica al cambio de estilo hay que señalar que la calidad instrumental de esas bandas resultaba superlativa. Mientras en Europa se imponía un tipo de música pop rock en donde emergían bandas como The Police, U2,  Depeche Mode, Queen; en los Estados Unidos reinaba la música disco heredera del soul y el rhythm & blues. Michael Jackson era su principal exponente. La conversión al mainstream y la música pop debe entenderse como resultado de un vertiginoso cambio de época no siempre perceptible.
Las décadas del 60 y 70 son valoradas como tiempos de cambio, de revuelta y contracultura. Sobre ello se ha escrito mucho y se sigue escribiendo. Es una necesidad hacerlo. Los 90 son considerados como la etapa en la cual se impondría el neoliberalismo y el pensamiento único heredero del proclamado fin de la historia. Por su parte los años 80 pareciera que no tuvieran grandes hitos para resaltar. Fue una década casi sin épica, una vuelta al sentido común más rutinario.  Sin embargo los 80 representan un tiempo refundacional del capitalismo global. Nada de lo que hoy ocurre podría entenderse sin saber mínimamente qué representó dicho período. Si en los 90 el neoliberalismo se hace perceptible es porque sus cimientos fueron realizados un tiempo atrás. Lo social, lo económico y lo cultural se transformarían sustancialmente. Los cambios en las disciplinas artísticas responden a ese proceso, se enmarcan en él. Se produce el fin de la sociedad de masas. Se comienza a constituir lo social como el entramado complejo de círculos íntimos con lo que devienen las mayorías silenciosas.
Si bien el fenómeno mainstream es posible a partir de una difusión extremadamente masiva en la que sus instrumentos comunicacionales se revolucionarizan permanentemente cabe destacar que no apuntan a conformar  colectivos sociales sino a desmantelarlos construyendo una cultura del hedonismo individualista en la que priman los círculos reducidos, los espacios de privacidad y el resguardo de la multitud.
El fenómeno de la discoteca

Si bien los locales a los que los jóvenes acudían para bailar música grabada tuvieron sus inicios promediando la década del 70, los mismos fueron lugares predominantes en los 80. En la Argentina los denominados boliches bailables desplazarían a los bailes populares a partir de 1976. Vuelta la democracia no habría cambios al respecto. Los lugares cerrados no sólo seguirían sino que se tornarían mucho más sofisticados.
En 1977 se crearía en Manhattan (EEUU) la célebre discoteca Studio 54. Allí se daban cita personajes famosos como Andy Warhol, Mick Jagger, Salvador Dalí, Liza Minelli, Cher, Woody Allen y Frank Sinatra. El rasgo particular de Studio 54 era que el ingreso al lugar no estaba asegurado. La gran afluencia de jóvenes podía verse en las puertas del lugar intentando ser aceptados para ingresar. Se imponía el derecho de admisión. Si bien las discotecas eran masivas, el fenómeno de las luces y la intensidad del sonido propiciaban una cierta imagen de aislamiento. El resto podía ser visto como un decorado necesario. Por esta razón se señalaba por entonces que si un grupo de amigos quería festejar como en su casa debía hacerlo en la disco.  La arquitectura de las grandes discotecas ofrecía diferentes pistas de baile y lugares reservados que sujetos a las sofisticadas iluminaciones propiciaban la ilusión de estar en un lugar no público. La música que emergía en los 80 debía adaptarse a estos nuevos lugares en los que lo social sería desplazado por una perspectiva íntima y privada. Es interesante rastrear estas características en el cine de la época. Esto se potenciaría en los 90 y hasta hoy mantiene vigencia.